Fotografiar cocinas y baños en una casa habitada
La fotografía de una cocina debe permitir reconocer la zona de trabajo, el almacenamiento visible y su conexión con el resto de la vivienda. En un baño importan la disposición de las piezas y el espacio de paso, sin que el encuadre altere sus proporciones. Las vistas generales sitúan cada estancia y los detalles muestran acabados relevantes para el anuncio. El reportaje puede combinar ambas escalas con una luz coherente. Así, fotografiar habitaciones pequeñas aporta información útil sobre su organización y no se limita a mostrar una superficie despejada.
Fotografiar habitaciones sin mobiliario
Una vivienda vacía deja ver distribución y acabados, aunque puede ofrecer menos referencias de escala. El reportaje debe relacionar puertas, ventanas y encuentros entre estancias para que el espectador comprenda el espacio. La elección del encuadre evita que la amplitud aparente sustituya a las proporciones reales. La luz también necesita continuidad entre fotografías del mismo recorrido. Si se plantean imágenes ilustrativas con mobiliario añadido, deben diferenciarse del estado actual. Esa separación conserva el valor informativo de la fotografía utilizada para presentar el inmueble.
Fotografía para anunciar una vivienda en alquiler
Un anuncio de alquiler necesita que las imágenes permitan reconocer el estado y la organización de la vivienda. La fotografía puede mostrar almacenamiento, zonas de trabajo y relación entre estancias cuando esas características resulten relevantes. El reportaje debe corresponder a lo que se ofrece en el momento de publicar. Si cambia el mobiliario o una habitación pasa a tener otro uso, algunas imágenes pueden necesitar actualización. Planificar la sesión por espacios ayuda a preparar una colección que explique el inmueble sin atribuirle equipamiento o condiciones que no formen parte de la oferta.